Manos Unidas de Alhama de Almería, ¡Hasta siempre!
Hace ya tres años que el P. Ángel llegó a esta Comunidad Parroquial para guiarla a través de su labor pastoral. Hoy ya nos deja para dar paso a una nueva etapa donde los Padres Agustinos serán nuestros sacerdotes.
En estos años hemos vivido muchos acontecimientos que quedaran en nuestra retina gracias a la paciente y humilde obra, que con la ayuda de Nuestro Señor, ha realizado el P. Ángel.
Desde Manos Unidas de Alhama queremos agradecer esa obra constante y esperanzada de nuestro sacerdote, que con mucha fe ha conseguido que toda la Comunidad este unida y participe en su conjunto en las actividades parroquiales.
Son muchos los recuerdos que guardaremos en nuestro interior. En Manos Unidas hemos compartido alegrías y penas, proyectos y reuniones que nos han hecho llegar a una maravillosa amistad con el P. Ángel. Esto es muy importante, porque no sólo ha sido nuestro sacerdote, sino que se ha convertido en un amigo gracias a su personalidad abierta y gentil que le honra en un mundo como el actual, y que es laudable como virtudes del cristiano.
El propiciar que el sacerdote sea un amigo de todos ha sido la obra más difícil y más gratificante que ha realizado el P. Ángel. Como siervo de Cristo y de la Iglesia ha sido ejemplo para todos nosotros del ser un cristiano verdadero, que busca en el prójimo al hermano y no al adversario, al enemigo. Él es paradigma del mandato evangélico, ya que en su labor pastoral intachable no hay nadie que pueda decir que no ha procurado obedecer sin oponerse al mandamiento último y primero, “amaos unos a otros como yo os he amado” (Jn 13, 34).
Los proyectos de Manos Unidas han sido llevados a la practica en esta etapa no sólo gracias a los miembros del grupo, sino a la colaboración de toda la Comunidad, y de todo el pueblo, que nos ha ayudado con sus aportaciones en la colecta de Manos Unidas, en la Cena del Hambre, o en la Cena que ha iniciativa del P. Ángel realizamos para recaudar fondos para los proyectos internacionales que lleva acabo Manos Unidas de España.
Gracias a todas esas ayudas, y a la preocupación constante por el Tercer Mundo y todos los que sufren, Manos Unidas de Alhama se ha convertido en uno de los principales grupos que más aportan al conjunto de la Diócesis de Almería. Además, no sólo hemos financiado los proyectos exclusivos de Manos Unidas, sino que a iniciativa propia, hemos contribuido en la realización de otras obras. Estas no son de conocimiento público ya que hemos preferido ayudar en el silencio.
Toda esta labor incansable se debe en primera instancia al P. Ángel, al cual agradecemos su apoyo y trabajo. Ha sido nuestro amigo, como Cristo lo fue de sus apóstoles.
Sin embargo, nuestro amigo, además, ha querido ser nuestro servidor, y volviendo a dar ejemplo de su vocación sacerdotal, volviendo a dar ejemplo de su vida como ministro de la Iglesia y de Cristo, siempre ha demostrado que él estaba en esta Comunidad, antes que para que le sirvan, para servir. Fiel y obediente a la augusta voluntad de Dios ha sabido siempre lavarnos los pies, no buscando nunca el que le sirvan como un señor, sino el servir como un esclavo.
Con su vida entre nosotros, el P. Ángel nos ha dado ánimo día a día, y nos ha demostrado que el vivir el Evangelio es posible, que el ser “tonto” tiene la infinita gracia de Dios y la recompensa de ser felices con Cristo.
Gracias P. Ángel por darnos fe y esperanza para recorrer nuestro camino como cristianos, por ser uno de los muchos callados que hemos tenido y que tendremos a lo largo de nuestras vidas para ayudarnos a andar y no tropezar con las piedras del sendero. Gracias por ser esclavo de Cristo a ejemplo de la Virgen María, Nuestra Señora la Inmaculada Concepción, y gracias por dejarnos un bellísimo Templo restaurado, y casi irreconocible, el Templo de nuestro corazón.
Que Nuestro Señor te conceda siempre los dones y la fuerza para llevar a cabo, allí donde vayas, la labor pastoral que has realizado en nosotros, y que Nuestra Madre te de él ánimo para aceptar y cumplir, como hasta ahora, el Evangelio de Cristo.
Salmo 116
Acción de Gracias
Amo al Señor, porque escuchami voz suplicante,porque inclina su oído hacia míel día que lo invoco.
Me envolvían redes de muerte,me alcanzaron los lazos del abismo,caí en tristeza y angustia.Invoqué el nombre del Señor:"Señor, salva mi vida".
El Señor es benigno y justo,nuestro Dios es compasivo;el Señor guarda a los sencillos:estando yo sin fuerzas, me salvé.
Alma mía, recobra tu calma,que el Señor fue bueno contigo:arrancó mi alma de la muerte,mis ojos de las lágrimas,mis pies de la caída.
Caminar‚ en presencia del Señor en el país de la vida.
Tenía fe, aún cuando dije:«¡Qué desgraciado soy!»Yo decía en mi apuro:«Los hombres son unos mentirosos».¿Cómo pagaré al Señortodo el bien que me ha hecho?Alzaré la copa de la salvación,invocando su nombre.Cumpliré al Señor mis votosen presencia de todo el pueblo.Mucho le cuesta al Señorla muerte de sus fieles.Señor, yo soy tu siervo,siervo tuyo, hijo de tu esclava:rompiste mis cadenas.Te ofreceré un sacrificio de alabanza,invocando tu nombre, Señor.Cumpliré al Señor mis votosen presencia de todo el pueblo,en el atrio de la casa del Señor,en medio de ti, Jerusalén.
Manos Unidas de Alhama de Almería
Parroquia de San Nicolás de Bari